Maïssa Hubert Chakour

En febrero de este año, un motín en el penal de Topo Chico en el estado de Nuevo León dejó un saldo de 49 muertos y 12 heridos. El motín fue una tragedia terrible, pero se sabía, con antelación, que el penal concentraba los problemas más graves del sistema penitenciario mexicano: sobrepoblación, hacinamiento, autogobierno y corrupción, entre otros elementos señalados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Previo a los hechos, en diciembre de 2015, consciente de los problemas del sistema penitenciario de Nuevo León, el gobernador Jaime Rodríguez el “Bronco” anunció que pretendía reunirse con empresas estadounidenses para conocer modelos de centros privatizados y explorar la posibilidad de aplicarlos en esta entidad. El propósito era usar la inversión privada para aumentar la capacidad de alojamiento del sistema estatal y así luchar contra la sobrepoblación en las cárceles de la entidad. Aunque la participación de la iniciativa privada empezó hace seis años en el sistema federal, los resultados de los cambios no han sido tan radicales como se esperaban. En un momento de crisis como el actual, en que se buscan alternativas para el mejoramiento de todo el sistema penitenciario, es primordial analizar críticamente los primeros hallazgos que aportaron estos cambios.

Publicado en Noticias 2016

Marco Lara Klahr

Cierta ocasión en la que como reportero judicial buscaba referentes, los hallé en Teoría del periodismo (2006): “No basta con producir científcos y filósofos o incentivar a navegantes, astronautas y otros viajeros”, reflexionaba Felipe Pena de Oliveira, “También es preciso que narren y transmitan informaciones otros miembros de la comunidad que buscan la seguridad y la estabilidad del 'conocimiento'. A eso, bajo ciertas circunstancias éticas y estéticas, puedo denominar periodismo”.

Publicado en Noticias 2016
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