Lunes, 18 Diciembre 2017

Bajo la bota*

Denise Dresser

Cuadrándose. Nuestra clase política de botas y casaca, disciplinada, displicente. Entregándole -vía la recién aprobada Ley de Seguridad Interior- un poder a quienes desde hace más de 60 años no lo habían tenido. El PRI devolviéndole a las Fuerzas Armadas lo que un pacto postrevolucionario les había quitado. Los militares ahora, de nuevo, como actores políticos. Presionando, legislando, pronunciándose, imponiéndose. Armados con una ley golpista que les permitirá actuar como policías sin estar entrenados para ello, que les permitirá actuar sin controles o vigilancia o contrapesos, que les permitirá intervenir contra protestas sociales de manera discrecional, que les permitirá permanecer en las calles de manera indefinida, que no obligará a los gobernadores a fortalecer o profesionalizar a sus policías. Y tanto más, criticado y criticable.

El día de hoy, tras ser enviado el respectivo Dictamen por el Senado, la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Seguridad Interior. Con ello culmina el debate legislativo, de modo que el Ejecutivo podrá proceder a su publicación el Diario Oficial de la Federación.

Frente a la imposición de esta Ley y al término de la discusión parlamentaria, es fundamental señalar:

GINEBRA (14 de diciembre de 2017) - Expertos y expertas de la ONU* han llamado al Estado mexicano a rechazar el Proyecto de Ley de Seguridad Interior que se someterá hoy al pleno del Senado, advirtiendo que dar a las Fuerzas Armadas un papel de liderazgo en materia de seguridad podría debilitar la protección de los derechos humanos.
“Nos preocupa que el Proyecto de Ley otorgue a las Fuerzas Armadas un rol de dirección y coordinación en ciertas circunstancias, en lugar de limitar su papel al auxilio y asistencia a las autoridades civiles", señaló el grupo en una declaración conjunta.

Martes, 12 Diciembre 2017

Unas buenas noticias*

Alejandro Hope

Si un delincuente piensa que acaba en la cárcel por simple mala suerte, es probable que repita la conducta. Si en cambio, piensa que el castigo es justo, es posible que haga la conexión indispensable entre conducta y sanción. Sin eso, no hay disuasión posible

Eso de contar lo bueno que no se cuenta suena a evasión y sabe a propaganda. Dios y mis diez lectores saben que no lo hago a menudo. Pero hay días y hay veces en que algo bueno amerita ser contado.