Ina Zoon*

Una columna de la BBC esta semana empieza refiriendo que a las puertas de Comayagua “hay una leyenda: ‘Hágase justicia aunque el mundo perezca’. Los familiares de los más de 350 internos muertos en el incendio del martes no podrían estar más de acuerdo”.

Los familiares esperan justicia. Al menos la mitad de los presos muertos esperaba justicia —o al menos la oportunidad de comparecer ante un juez—. Las organizaciones de derechos humanos esperan justicia. Hay rabia, dolor e impotencia a las puertas de Comayagua.

Carlos Puig*

Hay un cuarto de millón de mexicanos recluidos en prisión.

231 mil 510, para ser exactos, según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública a octubre de 2011. Nunca tantos mexicanos han estado tras las rejas.

En 2009, mientras la implementación de la reforma del sistema de justicia penal en Chihuahua avanzaba, un grupo de periodistas fundó la revista Veredicto con el objetivo de hacer «coberturas responsables» de los juicios orales para «contribuir a promover el nuevo modelo de justicia y al desarrollo democrático de Chihuahua y del país».

Se trata de un mensuario impreso donde con lenguaje claro y sencillo «se abordan todos los tópicos del sistema acusatorio desde todas las visiones: víctimas, ofendidos, imputados, ministerio público, defensoría pública y privada, jueces, a la vez que se da voz a organizaciones civiles, legisladores y especialistas en la materia».

Además, en su portal Veredicto ofrece la consulta de sus ejemplares en formato digital.

En Honduras, los legisladores aumentan penas «para todos los niveles de delincuencia», los jueces «niegan libertad bajo fianza, incluso para acusados ​​de bajo riesgo» y la policía privilegia un enfoque mediante el cual «se llena las cárceles con personas, en su mayoría, acusadas por delitos menores». ¿El costo? Cárceles sobrepobladas y hacinadas, con 13 mil presos en espacios donde no debería haber más de 8 mil, y «personas que [en su mayoría] no deberían estar allí».