Desde El País hasta el San Francisco Film Festival, la crítica lo ha alabado: Un documental «emotivo y poderoso». Una película «reveladora y sin miedo», «profundamente emotiva». «Un viaje de pesadilla al sistema de justicia penal mexicano».

Ver la película hoy mismo y mientras esté en cartelera, fomentar el debate en redes sociales, escribir mensajes a medios locales y nacionales, así como donar a Fundación Renace, son algunas de las acciones a las que convoca un comunicado que circula profusamente en la Red, firmado sólo por «Presunto culpable».

La orden judicial para suspender la «distribución, proyección y publicidad» de Presunto culpable es «un mandamiento de imposible realización», advierte Miguel Ángel Granados Chapa en su columna Plaza Pública titulada «Presuntos culpables» [Reforma, marzo 7, 2011].

En México, el sistema de justicia penal «primero pega y luego averigua», y en el caso de Presunto culpable la situación «no es menos burda», pues en una «medida drástica» se ordena suspender su exhibición mientras se investiga «si la solicitud de amparo por daño moral tiene mérito».