El fin de semana vi el musical Los Miserables, basado en la novela homónima que Víctor Hugo publicó en 1862 sobre el contexto de la insurrección republicana de 1832 en Francia, y cuyos primeros capítulos retratan la criminalización de la pobreza, el fracaso del sistema de justicia e incluso la discriminación generalizada contra las mujeres.

Diseno sin titulo

Tuve la fortuna de acudir al primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan convocado por las compañeras zapatistas, que se llevó a cabo del 8 al 10 de marzo. Al estar ahí tenía la seguridad de vivir un momento histórico, algo que nunca antes había ocurrido. Miles de mujeres de todos los rincones del planeta acudimos al llamado a hacer “cosas de mujeres”.

Once años de camino en la búsqueda de justicia, verdad y reparación han recorrido las once luchadoras de Atenco. Su causa ha terminado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en una audiencia donde recientemente sus testimonios demostraron que en un México violento no es lo mismo vivir siendo mujer que hombre, además de que las consecuencias de la violencia del Estado trascienden de maneras diferentes.

Quiero salir para poder ver a mi familia; si yo lo hubiera hecho estaría conforme,
pero este castigo no es para mí

Zenaida Pastrana ―mujer indígena mixteca

Hasta mayo de 2017, en México había 7 mil 433 personas indígenas privadas de libertad [1] en espera de un proceso justo, apegado a la verdad y respetuoso de sus derechos humanos. Infortunadamente, en la mayoría de los casos la espera ha resultado interminable. Rescatemos de la memoria la historia de Zenaida Pastrana, mujer indígena mixteca de Guerrero.