Martes, 13 Agosto 2019

Matrimonio igualitario, derecho trasgredido en Chiapas

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El derecho igualitario al matrimonio entre la comunidad LGBTIQ implica la unión entre dos personas del mismo sexo, lo que en Chiapas es violentado, pues ni la ley ni el grueso de la sociedad lo reconocen, en un entorno plagado de ideología machista y discriminatoria.

El reconocimiento de tales vínculos de las personas pertenecientes a dicha comunidad no solo ha cambiado la concepción tradicional de familia, sino que desafía al Estado, lo que explica que este tipo de uniones no sea considerado «matrimonio», ni muchos menos «matrimonio igualitario». A ello se suma el rechazo de aceptar un género no determinado por los roles masculino y femenino, ni por una preferencia biológica determinada—como miembro de esa comunidad yo mismo he presenciado y sido víctima de conductas discriminatorias de autoridades y ciudadanxs hasta niveles burlescos y violentos.

En la historia reciente han ido reconociéndose los derechos de personas con orientación sexual LGBTIQ, por ejemplo, en la Declaración Universal, el Consejo de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas, entre otros instrumentos internacionales.

En Chiapas, como en casi todo el país, las parejas de la comunidad LGBTIQ, al no acceder plenamente a la institución del matrimonio, son privadas de un conjunto de derechos, a partir de prohibiciones expresas o vacíos legales

En contraste, pocos países se han atrevido a establecer normas que den cabida a estas expresiones familiares y sociales comprometidos con la materialización plena de las uniones civiles de parejas del mismo sexo, bajo figuras como el matrimonio, los pactos de convivencia, o bien la formalización legal de concubinatos y otras uniones maritales.

Y en Chiapas, particularmente, se llega al matrimonio igualitario solo por la vía del amparo, lo que implica gestiones, molestias y gastos injustificados, todo lo cual no sucede, por cierto, con el matrimonio heterosexual.

Desde 2015 han sido promovidos juicios de amparo por tal motivo, destacando el N° 1428/2014, ante el Juzgado Segundo de Distrito en el estado de Chiapas, bajo la novedosa figura de amparo colectivo y donde un grupo de parejas del mismo sexo solicitó la protección de sus derechos, y en especial el de exigibilidad para contraer matrimonio.

Conviene no olvidar el trasfondo: Como en el matrimonio, la regulación del matrimonio igualitario es una forma de dar seguridad jurídica a las parejas que desean establecer una unión marital, derivando derechos familiares, sucesorios y sociales, y previniéndose actos dolosos de terceros en cuanto al derecho del haber y la indefensión legal.

Aquí reside, esencialmente, el hecho discriminatorio e injusto: Las parejas de la comunidad LGBTIQ, al no acceder plenamente a la institución del matrimonio, son privadas de un conjunto de derechos, a partir de prohibiciones expresas o vacíos legales.

El estado de Chiapas debe de legislar sobre el matrimonio igualitario, garantizándonos el principio de igualdad. Ciertamente, hay esfuerzos de organizaciones civiles y personas en esta búsqueda, sin embargo, el panorama no se antoja fácil, pues permean el ambiente social visiones como las religiosas, las de pueblos indígenas y las partidistas que, pretendiendo capitalizar coyunturas políticas, retrasan y sabotean aquellos esfuerzos.

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Modificado por última vez en Martes, 13 Agosto 2019 12:37
Gibrán Morales Toledo

Estudia Derecho en la Universidad Autónoma de Chiapas y participó en el Programa de Verano IJPP 2019.

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