Martes, 27 Marzo 2018

Los Miserables, un retrato del México actual [¡Spoiler alert!]

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El fin de semana vi el musical Los Miserables, basado en la novela homónima que Víctor Hugo publicó en 1862 sobre el contexto de la insurrección republicana de 1832 en Francia, y cuyos primeros capítulos retratan la criminalización de la pobreza, el fracaso del sistema de justicia e incluso la discriminación generalizada contra las mujeres.

Al principio del musical se observa cómo hombres encadenados, prisioneros sentenciados a trabajados forzados, ruegan por piedad. Se introduce entonces a Jean Valjean, sentenciado a 20 años de prisión por robar un pedazo de pan y a quien le otorgan su libertad. Encuentra un trabajo donde le pagan menos por haber estado en prisión y es tachado como delincuente, peligroso y deshonesto por la sociedad. Se convierte así en un personaje excluido y vejado, lo cual lo lleva otra vez a robar para sobrevivir. Luego cambia su identidad, convirtiéndose en alguien influyente y respetado por su comunidad.

En otra escena vemos a Fantine, madre soltera que trabaja en la fábrica de Jean Valjean y que es despedida por no ser una «mujer de bien», aunque en realidad era acosada sexualmente por su capataz, prostituyéndose para mantener a su hija, Cosette.

Una parte esencial de la obra es cuando Fantine se niega a tener sexo con su excapataz, lo cual origina una riña entre prostitutas y hombres. En la escena coinciden Jean Valjean, Fantine y Javert, el policía, quien llega a la riña en representación de la ley y le advierte a ella que atacó a un ciudadano respetable, su exempleador, y sería detenida y llevada a prisión. Jean Valjean aboga por Fantine y solicita que sea enviada a un hospital, debido a su mal estado de salud. Momentos después ella muere.

Me fue imposible no relacionar esta obra frente al México actual, donde las injusticias de la Francia de 1832 siguen ocurriendo cotidianamente. Hablando de la criminalización de la pobreza, en la antigua Francia la riqueza era acaparada por un puñado de burgueses ―sí, solo hombres―. Hoy vivimos en un México donde el modelo económico profundiza las brechas de desigualdad y marginación, así como la negación de derechos fundamentales. Primero se culpa a la persona por su situación ―que el mismo Estado genera― y después se le sanciona como medio de control. Tal como sucedió a Jean Valjean, quien robó para comer y, no obstante, Javert le insiste en que rompió la ley, por lo que debe de ser castigado, sin ver fue su situación de vulnerabilidad y su pobreza lo que le orilló a robar un pan.

Me pregunto qué pensaría Víctor Hugo si supiera que lo que escribió en 1862 sigue ocurriendo 156 años después, en mayor medida y de manera más violenta.

Por eso también hablamos del fracaso del sistema de justicia. En Los miserables se encarcela a Valjean por el hecho de ser pobre. Después encuentra trabajo en su búsqueda por salir de la miseria, pero la cruz que lleva tatuada en el pecho ―como era habitual entre las personas en prisión― le recuerda que es un criminal. Es el mismo caso en México: Se niegan oportunidades a quienes salen de prisión; aunque el sistema penitenciario debe velar por la reinserción social, no hay políticas públicas para que esas personas accedan a un empleo o a una casa. En la obra, Valjean tiene que cambiar su identidad para poder seguir adelante libre del estigma de prisión.

E igualmente, el caso de Fantine se vive día a día: Aquí las mujeres son consideradas objetos y a las que ejercen la prostitución se les niega la calidad moral del Estado para denunciar un delito, solo cuentan con reconocimiento para ser imputadas, nunca víctimas. Su vulnerabilidad nos recuerda los feminicidios que llevamos ya en el primer trimestre de 2018.

Me pregunto qué pensaría Víctor Hugo si supiera que lo que escribió en 1862 sigue ocurriendo 156 años después, en mayor medida y de manera más violenta.

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Modificado por última vez en Martes, 27 Marzo 2018 11:21
Pamela Velázquez Zambrano

Es abogada por la Universidad Iberoamericana Puebla. En la actualidad se desempeña como investigadora del IJPP. Colaboró con el Observatorio de Violencia Social y Género del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría; fue investigadora en Documenta, AC, y trabajó en la Dirección de Casos de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Fue además fellow Jorge Carpizo en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos [Washington, DC] y realizó una visita profesional a la Corte Interamericana de Derechos Humanos [Costa Rica]. 

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