Martes, 28 Noviembre 2017

Justicia para Atenco, ahora

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Once años de camino en la búsqueda de justicia, verdad y reparación han recorrido las once luchadoras de Atenco. Su causa ha terminado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en una audiencia donde recientemente sus testimonios demostraron que en un México violento no es lo mismo vivir siendo mujer que hombre, además de que las consecuencias de la violencia del Estado trascienden de maneras diferentes.

Este caso demuestra cómo, después de sufrir delitos o violaciones graves a derechos humanos, el trayecto de las víctimas para lograr la responsabilidad de quienes las han dañado está lleno de obstáculos; un camino donde las autoridades en vez de ayudar, limitan, en vez de actuar, imposibilitan, en vez de garantizar, obstaculizan. Es la ejemplificación de la búsqueda de justicia cuando se tiene rostro femenino, cuando prevalecen estereotipos.

Durante esos once años las autoridades mexicanas no pudieron garantizarles verdad: ¿Quién estaba al mando del operativo?, ¿quién sabía de las atrocidades que estaban cometiéndose contra hombres y mujeres, y no actuaron?  El caso sigue en total impunidad. Las investigaciones de los posibles responsables no han culminado. Tampoco se ha reparado integralmente a las víctimas ni se les ha escuchado, a pesar de que, como lo mencionaron, el Estado reiteró durante la audiencia que les ofrecieron medidas de reparación.

El caso sigue en total impunidad. Las investigaciones de los posibles responsables no han culminado. Tampoco se ha reparado integralmente a las víctimas ni se les ha escuchado

Su audiencia Comisión Interamericana evidenció que aunque México cuenta con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, eso no garantiza que los derechos de las mujeres sean protegidos, pues las normas deben de ser materializadas por las autoridades, su mera existencia no resuelve la situación en la que vivimos las mujeres en el México violento.

 

Las autoridades deben aplicar las medidas de justicia y reparación que ordené la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para que Atenco no se repita en ningún lugar del país.

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Pamela Velázquez Zambrano

Es abogada por la Universidad Iberoamericana Puebla. En la actualidad se desempeña como investigadora del IJPP. Colaboró con el Observatorio de Violencia Social y Género del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría; fue investigadora en Documenta, AC, y trabajó en la Dirección de Casos de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Fue además fellow Jorge Carpizo en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos [Washington, DC] y realizó una visita profesional a la Corte Interamericana de Derechos Humanos [Costa Rica].