Martes, 23 Mayo 2017

Lesvy Berlín, otro recordatorio a la Procuraduría de la CDMX

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El 3 de mayo [2017] Lesvy Berlín fue asesinada en la Ciudad Universitaria de la UNAM y su cuerpo hallado en una cabina telefónica del Instituto de Ingeniería, lo cual ha causado gran preocupación y luto entre la comunidad universitaria y la ciudadanía, que exige la resolución del caso.

Al inicio de la investigación, lo que a la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México le pareció esencial comunicar desde su cuenta de Twitter fue que Lesvy no vivía con sus papás, sino con su novio; que el día de su asesinato había consumido alcohol y drogas, y que no era estudiante en la UNAM, aparte de que debía materias en su escuela ―moraleja: para la fiscalía, no era una «niña de casa», una «niña bien».

Tales declaraciones reprodujeron estereotipos de género e intentaron responsabilizarla a ella, la víctima, de lo ocurrido, por lo cual recordamos a esta institución que:

  • Los estereotipos de género son preconcepciones sociales o culturales de atributos o papeles que son o deberían ser desempeñados por hombres y mujeres, respectivamente. Cuando se realiza una investigación con indebida perspectiva de género, particularmente en el razonamiento y el lenguaje las autoridades generan una de las causas y consecuencias de la violencia de género en contra de la mujer.[1]
  • Las autoridades deben reconocer la situación de desventaja en la cual históricamente nos hemos encontrado las mujeres, como consecuencia de la construcción sociocultural en torno a la posición y rol que debemos asumir.
  • El feminicidio tiene la función de controlar, disciplinar y castigar a las mujeres, desde el momento en el que ocurre hasta el tratamiento posterior por parte los medios periodísticos y los actores del sistema de justicia penal. Este delito juega un papel importante en las relaciones de opresión, por la vía de culpabilización y la pena capital ante la infracción de la norma social.[2] La falta de seriedad y protección de la víctima por parte de las autoridades reproduce las condiciones de opresión y discriminación contra las mujeres, así como su tolerancia.

No es la primera vez que la Procuraduría capitalina nos demuestra que está reproduciendo y construyendo estereotipos de género, y que estos son determinantes para dirigir la investigación, además de que culpabilizan a la persona víctima por lo que le sucedió, justificando al agresor/a. En lugar de sentenciar los actos de las mujeres, ¿por qué no analiza el contexto de violencia y desigualdad en el que vivimos?

Urge una Procuraduría que investigue los delitos con la debida perspectiva de género, y que en lugar de juzgar la vida y decisiones de las víctimas se enfoque en lo importante: Nos están matando, ¡ya basta!

Es lamentable que ocho años después de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el Campo Algodonero nuestras autoridades sigan reproduciendo los hechos justo por los cuales México fue sentenciado internacionalmente. En este caso, cuando lxs familiares acudieron a denunciar la desaparición de sus hijas, les respondieron que eran «voladas» o «se fueron con el novio», generando estereotipos y discriminación en el acceso a la justicia ―si las víctimas hubieran sido hombres no es probable que les dieran tal respuesta.

Urge una Procuraduría que investigue los delitos con la debida perspectiva de género, y que en lugar de juzgar la vida y decisiones de las víctimas se enfoque en lo importante: Nos están matando, ¡ya basta!


[1] Corte IDH. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 16 de noviembre de 2009. Serie C No. 205, párr. 401

Modificado por última vez en Martes, 23 Mayo 2017 11:40
Pamela Susana Velázquez Zambrano

Es abogada por la Universidad Iberoamericana Puebla. En la actualidad se desempeña como investigadora del Instituto de Justicia Procesal Penal. Colaboró con el Observatorio de Violencia Social y Género del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría; fue investigadora en Documenta, AC, y trabajó en la Dirección de Casos de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Fue además fellow Jorge Carpizo en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos [Washington, DC] y realizó una visita profesional a la Corte Interamericana de Derechos Humanos [Costa Rica].