Martes, 20 Agosto 2013

Caro Quintero y el quemadero mediático

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Cuando supe por los medios noticiosos que Rafael Caro Quintero fue liberado tras serle concedido un amparo definitivo [octubre 9, 2013], no me sorprendió que, de cualquier modo, el sistema de justicia penal fallara de nuevo, sino la estentórea homogeneidad discursiva de dichos medios para confirmar la sentencia que dictaron hace casi tres décadas, en abril de 1985, serviles a los comunicados, montajes y filtraciones de la Procuraduría General de la República, PGR ―entonces a cargo de Sergio García Ramírez.

En el mundo, dos principios esenciales de la economía del prestigio son la transparencia y la rendición de cuentas. Tratándose de la industria noticiosa, no obstante sus fallas, los medios de reputación global basan sus políticas editoriales en ambos principios. ¿Cómo?

Han desarrollado mecanismos y espacios de interlocución con su público para razonar ante él, en un caso dado, la manera en la que se produjo y presentó una noticia [transparencia], explicando las decisiones editoriales que tomaron de cara a los dilemas éticos implicados, además de disculparse si se equivocaron o faltaron a la veracidad, o lo hizo uno de sus periodistas ―el del reportero Jayson Blair, de The New York Times, es un hito [rendición de cuentas].

Entre los mecanismos de este componente esencial de la ingeniería de procesos editoriales de interlocución directa ciudadano-medio destacan el defensor de la audiencia, como se constata en el diario español El País, y el «panel del lector» del brasileño O Globo.

Que los medios se disculpen con su público por desinformarlo con tal de servir ciegamente a la PGR, ni en sueños; la economía del prestigio no es lo suyo

Revisé, una a una, las portadas de cinco medios impresos con influencia en México publicadas en aquellos días de mediados de 1985 y me impactó el furor con la que dichos medios y sus periodistas asumieron como propia la causa contra Caro Quintero, difundiendo todo tipo de información no verificada, instrumentalizados por la PGR.

Al atizar el quemadero mediático no solo difundieron acusaciones; añadieron información protegida por la ley y aun versiones relacionadas con la intimidad del supuesto líder del «cártel de Guadalajara» y la adolescente con la que habría sido detenido en Costa Rica.

Al quedar libre Caro Quintero es vital conocer si la Justicia falló al juzgarlo o, ahora, al ampararlo. Pero también que los medios que lo condenaron y siguen condenándolo, expliquen a su público, por transparencia y rendición de cuentas, cómo concluyeron que es culpable en 1985 incluso antes de que lo condenara un juez y ahora, luego de que otro lo amparó, pero sobre todo por qué asumen que su rol social es juzgar y hasta linchar mediáticamente.

Ahora, que esos medios se disculpen con su público por desinformarlo con tal de servir ciegamente a la PGR, ni en sueños; la economía del prestigio no es, nunca ha sido lo suyo.

Modificado por última vez en Jueves, 30 Abril 2015 10:45
Marco Lara Klahr

Es periodista y puedes contactarlo vía marcolaraklahr.mx y @mlaraklahr.