Martes, 12 Enero 2016

México y la ruta hacia UNGASS 2016

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El papel de México en la política global de drogas ha sido asombrosamente proactivo a lo largo de los años. Desde 1993 la postura del gobierno en la Asamblea General de las Naciones Unidas fue de preocupación, declarando que frente al incremento del consumo y las organizaciones criminales se imponía una reflexión internacional.

Pretendía que la atención se focalizara en la demanda, porque «el consumo de drogas es la fuerza que genera la producción y el tráfico de drogas, por lo que la reducción en la demanda sería la radical solución al problema». Además, criticaba las operaciones en su territorio y el mecanismo estadounidense unilateral de fiscalización.

Hizo notar también que un frente unificado contra las adicciones y el tráfico de drogas solo prosperaría si se fundaba en la buena voluntad, los principios legales, la voluntad política, la cooperación y el reconocimiento de la identidad única de cada país, así como el respeto a sus derechos soberanos.

Tiempo después, en 2012, el gobierno mexicano propuso que el tema se abordara reconociendo la violencia y sus consecuencias nocivas para la salud, la economía, los derechos humanos y la impartición de justicia, y con Guatemala y Colombia —secundados por otros 93 países— logró que se incluyera en la Resolución Ómnibus anual sobre política de drogas una disposición para asegurar la reunión en 2016.

Desde entonces nuestro país lleva un discurso progresista a foros internacionales como el periodo de sesiones de la Comisión Interamericana para el Control de Drogas y la sesión de la Comisión de Estupefacientes de la ONU, con una perspectiva centrada en la salud pública y los derechos humanos.

Hoy se espera mucho de la próxima Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre drogas, tanto por parte de la sociedad civil, como de los gobiernos de los países preocupados porque sean tomadas en cuenta las necesidades de salud pública y derechos humanos de sus ciudadanos.

Si deseas involucrarte y profundizar en el tema y lo que se espera de la UNGASS 2016, consulta aquí reportes sobre el control mundial de drogas y sus consecuencias

En primer lugar, es necesario asegurar que ocurra un debate inclusivo y abierto: dicha sesión es una oportunidad imperdible para evaluar los éxitos y fracasos de las políticas globales de drogas implementadas durante los últimos 50 años, con la participación de organismos de Naciones Unidas, científicos e investigadores, sociedad civil y, sobre todo, las personas más afectadas por tales políticas.

En segundo lugar, han de restablecerse los objetivos. El eslogan de la UNGASS 1998 fue «Un mundo libre de drogas – podemos hacerlo», en tanto que la Declaración Política y Plan de Acción de 2009 aparecieron bajo el lema de «eliminar o reducir significativamente» la demanda y la producción de drogas ilícitas. Claramente hemos fallado en alcanzar dichas metas: la UNGASS 2016 debe enfocarse en lograr que el régimen internacional de control de drogas contribuya a alcanzar los objetivos fijados por Naciones Unidas relativos a salud pública, seguridad, desarrollo económico y social, y derechos humanos.

En tercer lugar, la UNGASS 2016 debe reconocer que hay una cantidad significativa de problemas inherentes a las actuales políticas de fiscalización de drogas, en virtud de que estas han fallado en reducir la dimensión del mercado de drogas y tenido consecuencias negativas severas, como la violencia criminal extrema, la estigmatización y marginalización de miles de millones de personas que consumen drogas y el aumento en la transmisión de enfermedades. Tiene que abrirse un espacio para que los países experimenten con enfoques innovadores que les permitan responder eficazmente a sus realidades específicas.

En cuarto lugar, debe terminarse con la criminalización de las poblaciones afectadas: aunque el castigo por un delito debe ser proporcional, hoy millones de personas continúan en prisión por posesión o consumo de drogas controladas. Es indispensable un compromiso para generar un enfoque de reducción de daños que priorice la salud pública y los derechos humanos.

Es tiempo de abandonar la política punitiva de drogas, que ha provocado un sinfín de violaciones de derechos humanos y que los gobiernos sean incapaces de proveer servicios básicos de salud —debido a las restricciones sobre determinadas drogas que podrían salvar millones de vidas—, y, sobre todo, dejado a la población con un vacío legal para su seguridad en todos sentidos.

Si deseas involucrarte y profundizar en el tema, sus implicaciones y lo que se espera de la UNGASS 2016, consulta aquí reportes sobre el control mundial de drogas y sus consecuencias.

Consulta también:

Modificado por última vez en Jueves, 12 Mayo 2016 13:41
Zara Snapp y Jorge Herrera

Zara Snapp es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Colorado en Denver y maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Harvard. Es autora de Diccionario de Drogas [Ediciones B, 2015]. Trabaja para la Comisión Global de Políticas de Drogas. Puedes encontrarla vía twitter @zarasnapp.

Jorge Herrera Valderrábano cursa las licenciaturas en Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe, y Trabajo Social en la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

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2 comentarios

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