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Glosario*

A

Adolescente en conflicto con la ley penal.. Desde mediados de la década anterior, en armonía con la Convención sobre los derechos del niño [ONU, 1989], en México se estableció constitucionalmente un sistema integral de justicia para adolescentes que contenía las primeras bases de un modelo acusatorio de justicia penal, el cual concibe a las personas menores de 18 años imputadas de delito como sujetos plenos de derecho y no ya como «incapaces». Desde entonces, poco a poco hemos visto caer en desuso dentro de normas y prácticas institucionales formales antiguas expresiones inquisitorias como «correccional», «reformatorio», «infractor» o «menor infractor», siendo desplazadas por «centro de reinserción social para adolescentes» o «adolescente en conflicto con la ley penal», por ejemplo. En los medios noticiosos, sin embargo, este cambio de paradigma no ha avanzado lo suficiente, de modo que seguimos recurriendo a expresiones así: «Aumenta en enero detención de menores infractores» [El Diario de Juárez, febrero 2, 2014]. Lenguaje tan anacrónico no solo desdice del profesionalismo periodístico, sino que boicotea el cambio cultural necesario para que se materialice la reforma del modelo acusatorio de justicia iniciada en junio de 2008. Y, por desgracia, a la par de expresiones como aquella siguen publicándose ocasionalmente fotografías o datos que permiten conocer la identidad de las personas menores de 18 años detenidas o imputadas de delito, violándose a sus garantías judiciales. Periodista, actualízate; en estos casos opta por «adolescente en conflicto con la ley penal» o «persona menor de 18 años», en vez de «menor» o «menor infractor». Si el encabezado anterior quedara como sigue: «Crece en enero detención de personas menores de 18 años», no ocuparía mucho más espacio y contendría el lenguaje óptimo. Ver también El menor y Persona menor de 18 años.

Amante de lo ajeno.. Mejor di Persona detenida por robo [2].

Animalización de las personas. Ver también Le imponen «prisión preventiva».

Animalizar. Ver Animalización de las personas.

Aprehender. Ver también Atorar y Detener.

Asegurar.. Mejor di Someter.

Atorar.. Mejor di Detener.

B

Banalización. Ver también Cuerpo cubierto con cinta adhesiva.

Banalizar. Ver Banalización.

C

Capturar. Hay muchas palabras para expresar la aprehensión de una persona señalada o acusada de cometer delitos, como «captura», «detención» o «aprehensión»; si la detención ocurrió tras una persecución, también puede decirse que dicha persona fue «atrapada». Es tan de sentido común, que podría antojarse ocioso el recordarlo. Pero no lo es; veamos esto [Proceso, febrero 23, 2014]:

portada proceso guzmanloera

Ejemplos así evidencian una y otra vez que la «nota roja», desafortunadamente, no se circunscribe a los medios policiales de vocación amarillista, sino que después de más de un siglo persiste en el seno de las redacciones como una práctica considerada legítima. Periodista, las personas no pueden ser tomadas como presa, ni mucho menos podemos pretender como válido legalmente que el gobierno ―en el  caso de dicha portada, la Secretaría de Marina― actúe contra ciudadanos como si se tratara de presas de caza. Esta visión medieval e inquisitiva de la acción del Estado animaliza a las personas, empobreciendo su dignidad humana y, en general, la cultura de respeto a los derechos humanos y la legalidad. No importa su estatus legal ni el tipo de comportamientos delictivos que se le atribuyan o imputen: un ciudadano detenido mantiene siempre su derecho a no ser sometido a tratos inhumanos, crueles o degradantes. Es un principio básico de convivencia democrática. Por otra parte, en el ejercicio de las facultades que les confiere la ley, las instituciones policiales o militares están obligadas a ejercer un uso proporcional de la fuerza. Finalmente, solo imaginemos que alguien ataca a un periodista y al ser procesado por ello aduce que, sencillamente, lo cazó. Periodista, evita palabras, expresiones o enfoques animalizantes de las personas y, en casos de detenciones derivadas de una persecución prefiere el verbo «capturar», por ejemplo. Ver también Animalización de las personas, Dignidad humana y Le imponen «prisión preventiva».

Cazar.. Mejor di Capturar.

Copar.. Transformarse es parte de la naturaleza del lenguaje. A través de su uso, el sentido y la forma de las palabras llegan a experimentar variaciones. En periodismo este cambio suele resultar, sin embargo, de la apropiación de expresiones técnicas o coloquiales utilizadas en los ámbitos judicial, policial o militar, contribuyendo a normalizarlas masivamente. Algunas veces esto implica la cosificación de personas o colectivos, y justifica o invisibiliza la violencia en su contra, así como la afectación de sus derechos: «Granaderos encapsulan a maestros afuera del INEGI» [Azteca Noticias, octubre 22, 2013] o «Kettling, la técnica que usó la policía para encapsular a maestros» [unionguanajuato.mx, septiembre 14, 2013]. Si mejor escribes o dices «copar» estarás siendo más preciso y, sobre todo, haciendo notar al público que existe un riesgo de violencia o conculcación de derechos; aparte, evitarás utilizar expresiones de la policía antimotines y el ejército: «Granaderos copan a maestros afuera del INEGI» resulta incluso un encabezado más breve. «Sitiar» es otra buena opción. Ver también Cosificar y Sitiar.

Corrupción.. Un eufemismo es la «manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante». Pues bien, he aquí un eufemismo muy socorrido entre los medios y los periodistas al dar noticia sobre actos de disposición irregular de dinero, cohecho, fraude y diversos delitos patrimoniales; es decir, llanamente, corrupción: «Giran orden de aprehensión contra Gastón Azcárraga por malos manejos en Mexicana de Aviación» [Brújula financiera, sin fecha, 2014] o «Detienen a cuatro ex alcaldes de Veracruz por malos manejos» [unafuente.sinembargo.mx, sin fecha, 2011]. Esto produce ambigüedad, algo que no permite al público informarse y tener certeza del tipo de actos constitutivos de delito por los que, en determinado caso, una persona ha sido denunciada, judicializada o sancionada penalmente. Periodista, haz es el esfuerzo por precisar cada vez el tipo penal del que se trata, añadiendo que están implicados actos de corrupción —misma que se define como la «práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores».

Cosificar. Ver también Someter y Copar.

Criminalización. Ver también Persona imputada y Víctima mortal.

Criminalizante. Ver Criminalización.

Criminalizar. Ver Criminalización.

Mejor di CUERPO CUBIERTO CON CINTA ADHESIVA, no teipeado

Cuerpo cubierto con cinta adhesiva.. Un rasgo estructural que hace de la obsoleta «nota roja» un enfoque periodístico inaceptable si lo que se pretende es construir una sociedad democrática, es su abordaje tenebroso y hasta grotesco de escenas del crimen, accidentes, desastres y, en general, tragedias humanas y sus víctimas. En la cobertura noticiosa de conflictos, delitos y violencias los periodistas policiales y judiciales tenemos obviamente la responsabilidad de informar a la comunidad, pero eso no equivale a producir un daño a quienes protagonizan los hechos ―mucho menos si son víctimas―, afectando, encubriendo ni por supuesto contribuyendo a que sean afectados sus derechos humanos. Si insistimos en el uso de expresiones como «Encuentran cadáver teipeado en San Francisco del Oro» [El Diario de Juárez, julio 22, 2013] o «fueron localizados los cuerpos de dos hombres con la cabeza teipeada» [El Universal, junio 8, 2010], no solo reproducimos y diseminamos el lenguaje delincuencial, sino que banalizamos sucesos trágicos. Además, ya en términos de eficacia periodística, siempre será más perdurable una historia capaz de lograr empatía entre la víctima y el público, que aquella que entra en detalles tan escabrosos como innecesarios. En suma, evitemos «teipear», prefiriendo palabras y descripciones respetuosas, sin importar que sean más extensas. En todo caso, al seleccionar estas palabras o expresiones lo esencial es prever el impacto que podrían causar en la familia y otros seres afectivamente cercanos a la víctima. Ver también Banalización, Cuerpo desmembrado, Cuerpo en cachitos, Deshumanización, Despersonalización y Dignidad humana.

Cuerpo desmembrado.. Es sorprendente que persistan en el espacio noticioso expresiones mezquinas como las siguientes: «¡En cachitos!» [La Prensa, noviembre 10, 2013] o «En cachitos hallan cuerpo en Chihuahua» [Esto, junio 24, 2008]. ¿Irrespeto, indiferencia, despersonalización, crueldad, sensacionalismo, mercantilismo? Cual sea la motivación, son inaceptables y contravienen la ética profesional de los periodistas: no es solo que con ellas se busque atraer de forma malsana la atención sobre un hecho de violencia cruel y extrema hacia una persona, sino que exhibe indiferencia ante el dolor ajeno; intimida al público más que recordarle que hay una víctima mortal, y produce mayor alarma social, en vez de propiciar que la comunidad se informe. Es obvio, pero tiene sentido recordarlo una y otra vez, que un periodismo así es inaceptable porque se enfoca en vender noticias, no en informar, faltando a su responsabilidad social a costa de las víctimas y distanciándose del bien común. Al informar refiérete con respeto a una persona que murió en tales circunstancias, prefiriendo la expresión «cuerpo mutilado», solo si consideras indispensable hacer tal precisión. Además, evita entrar en detalles que podrían vulnerar la dignidad, la honra, la privacidad o la memoria de la persona víctima o su familia —sin olvidar que esta también adquiere la condición de víctima—. De igual modo, evita «descuartizado» o «destazado». Ver también Descabezad@, Despersonalización, Dignidad humana, Honra, Hoy occis@, Persona decapitada y Víctima mortal.

Cuerpo en cachitos.. Mejor di Cuerpo desmembrado.

D

Decapitad@.. Ver Persona decapitada y Descabezad@.

Derecho a la dignidad. Ver Dignidad humana.

Derecho a la honra. Ver también Persona acusada de homicidio.

Derecho a la presunción de inocencia. Ver Presunción de inocencia.

Derechos humanos.

Descabezad@.. Mejor di Persona decapitada.

Deshumanización. Ver también Animalización de las personas, Despersonalización, Dignidad humana y Migrante irregular.

Despersonalización. Ver también Dignidad humana, Animalización de las personas y Víctima mortal.

Detener.. Aunque la función social del periodista es informar y propiciar así que el público ejerza su derecho a informarse, otra implicación de su ejercicio profesional es incidir en la mentalidad ciudadana: la llamada «prensa popular», y ocasionalmente la «seria», reproducen expresiones coloquiales de connotación discriminatoria, de etiquetamiento social y criminalización, y que pueden normalizan la detención arbitraria o la brutalidad policial. Es el caso de la siguiente, referida a detenciones: «Con escopeta en mano, atora Policía Nayarit a peligroso delincuente» [El Sol de Nayarit, agosto 10, 2013] o «Roba bolsa a mujer y lo 'atoran'» [El Siglo de Torreón, agosto 2, 2013]. Suele usarse este cliché cuando la persona detenida es pobre, está desvalida o al menos carece de condiciones para reivindicar sus derechos; en cambio, nunca un medio titularía algo como «Atoran a hijo de dueño de nuestro medio» o «Atoran a esposa del gobernador». Lo razonable y ético es «detener» o «aprehender», no «atorar», ¿no crees? Ver también Aprehender, Criminalización, Discriminación, Etiquetamiento social, Peligro y Riesgo procesal.

Dignidad humana. Ver también Le imponen «prisión preventiva».

Discriminación. Ver también Persona y Persona menor de 18 años.

E

El menor.. Mejor di Persona menor de 18 años.

En cachitos.. Mejor di Cuerpo desmembrado.

En calidad de desconocido.. Mejor di Persona aún no identificada.

Encapsular.. Mejor di Copar.

Estigmatización social. Ver también Reinsertar.

Etiquetamiento social. Ver también Estigmatización social y Riesgo procesal.

H

Honra.. Ver también Cuerpo Desmembrado.

Hoy occis@.. Mejor di Víctima mortal.

I

Ilegal.. Mejor di Migrante irregular.

Imposición de medidas cautelares. Ver también Medidas cautelares.

Imputado.. Ver Persona imputada.

L

La delincuencia.. Como sucede en otros ámbitos profesionales tan entreverados, en el gremio del periodismo policial y judicial suele producirse una simbiosis discursiva con el argot policial y aun respecto del delictivo. Pero no solo eso: llega a considerarse como factor de prestigio el uso recurrente de esa terminología, al considerarse que denota pleno dominio «del oficio». Esto resulta de una visión anacrónica que no confiere al periodismo el carácter de profesión, sino de un oficio que depende de buenos contactos, cierta perspicacia y la repetición incesante de noticias bajo un cartabón, todo ello impulsado por «la pasión» o la «adicción a la adrenalina». Esto explica el uso de lugares comunes como «la maña», así: «La Maña, también tendrá su Buen Fin» [El Economista, noviembre 14, 2012], por ejemplo. Una de las consecuencias perjudiciales de esto es que las personas detenidas, acusadas o judicializadas por un delito, antes de ser juzgadas se convierten en parte de «la maña», lo cual las criminaliza y viola su derecho a la presunción de inocencia. Periodista, prefiere «la delincuencia» y así evitarás, además, apropiarte y naturalizar jerga policial o delincuencial. Ver también Atorar, Criminalización y Presunción de inocencia.

La maña.. Mejor di La delincuencia.

Le imponen «prisión preventiva».. Como si informaran de un hecho ocurrido tal vez en una veterinaria, un rastro, un circo, un zoológico o una reserva natural, aludiendo a animales puestos en cautiverio, abundan contenidos noticiosos del tipo «Ponen tras las rejas a presunto homicida» [Frontera, enero 10, 2014] o —ya en abusiva animalización de las personas— «Mandan a ratas tras las rejas» [Quequi.com.mx, mayo 11, 2012]. Lo que los periodistas queremos comunicar al público, en realidad, es que, a petición del ministerio público, un juez impuso la medida cautelar denominada «prisión preventiva» a un ciudadano imputado de delito. Este lamentable cliché es uno de los tantos que persisten desde los orígenes del periodismo y no solo animaliza a las personas, sino que las criminaliza, conculcando sus derechos a la dignidad humana y a ser presumidas inocentes. Optemos por algo como «Imponen 'prisión preventiva' a persona acusada de homicidio». ¿Excede el espacio para el encabezado? Digamos entonces «'Prisión preventiva' a acusad@ de homicidio». Ahora, ¿por qué es recomendable entrecomillar «prisión preventiva»? Aunque así se le nombra en la mayoría de las leyes, lo correcto es hablar de «prisión previa al juicio». Ver también Animalización de las personas, Criminalización, Dignidad humana, Presunción de inocencia, «Prisión preventiva» y Prisión previa al juicio.

Levantar.. Ver Levantón y Privación ilegal de la libertad.

Levantón.. Mejor di Privación ilegal de la libertad.

Lombrosiano. Ver también Riesgo procesal.

L@ ponen tras las rejas.. Mejor di Le imponen «prisión preventiva».

M

Malos manejos.. Mejor di Corrupción.

Medidas cautelares. Ver también Prisión previa al juicio y Riesgo procesal.

Menor.. Ver Adolescente en conflicto con la ley penalEl menor y Persona menor de 18 años.

Menor infractor.. Mejor di Adolescente en conflicto con la ley penal.

Migrante irregular.. He aquí dos muestras del uso de un cliché discriminatorio y deshumanizante reforzado socialmente, una y otra vez, por la industria noticiosa: «Miles de ilegales cruzan Hidalgo» [El Sol de Tulancingo, mayo 17, 2013] y «EU admite haber excarcelado a miles de ilegales» [El Siglo de Torreón, marzo 14, 2013]. Como en otros casos identificados, generalmente recurren a tal cliché los editores, mientras que los reporteros que producen las notas prefieren expresiones precisas y respetuosas al informar sobre sucesos de interés público protagonizados por personas migrantes que transitan o permanecen en un país sin los requisitos migratorios que este establece por ley. Lo cierto es que, por definición, las personas no pueden ser «ilegales», sino solo su estatus migratorio. Así, lo correcto es decir «migrantes irregulares» o «migrantes en situación irregular». Si el problema es el poco espacio disponible, en vez de «Miles de ilegales cruzan Hidalgo» puede decirse «Miles de migrantes irregulares cruzan Hidalgo», precisándose en el cuerpo de la nota periodística que se alude a personas migrantes irregulares o en situación migratoria irregular. Ver también Deshumanización, Dignidad humana, Discriminación y Persona detenida por robo [1].

O

Operativo policial.. Ver Peinan la zona y Redada policial.

P

Peinan la zona.. Mejor di Redada policial.

Peligro.. Mejor di Riesgo procesal.

Peligros@.. Ver Riesgo procesal.

Persona.. En ciertos contextos socioculturales, referirse a una persona como «el sujeto» puede tener una connotación despectiva. En una de sus acepciones, el Diccionario de la RAE lo define como «Persona despreciable, gente de poca monta». Esto mismo llega a suceder en la narrativa mediática: los periodistas solemos referirnos así a personas cuya identidad es desconocida o que fueron detenidas, sometidas a investigación o encauzadas judicialmente, pero asimismo a víctimas de delito o violencia: «Torvo sujeto asaltaba comercios en Huexotitla» [Imagen Poblana, octubre 15, 2013]. Es decir, en ocasiones añadimos un calificativo como «el torvo sujeto», o «un sujeto desconocido fue encontrado muerto». Prefiere «persona», tiene apenas un caracter más que «sujeto».

Persona acusada de homicidio.. El «sicario» es un «asesino asalariado», lo que no significa que lo sean todas las personas que cometen el delito de homicidio de manera premeditada, ni aquellas que una autoridad o institución de seguridad pública, militar o procuración de justicia tacha de tales. ¿Cómo es entonces que los periodistas hacemos, al emitir noticias, afirmaciones como las siguientes?: «Mueren tres militares al enfrentarse con sicarios en Guasave» [Noroeste Culiacán, enero 3, 2012] o  «Mueren 27 sicarios al enfrentarse con militares» [El Universal TV, septiembre 3, 2010]. Si en este último caso, por ejemplo, las 27 personas murieron a causa del fuego de militares, ¿cómo podemos estar seguros, solo porque la Secretaría de la Defensa Nacional lo afirma, de que eran «sicarios»? ¿Quién, aparte de esa institución, podría asegurar que no fueron asesinadas de forma accidental o deliberada, pero no necesariamente en un enfrentamiento? ¿O que eran personas armadas, pero no asesinos ni mucho menos «asesinos asalariados»? Y por esto mismo interrogantes semejantes valen también para el primer caso. Solo un tribunal puede determinar, mediante sentencia judicial, que una persona, además de ser culpable del delito de homicidio, actuó por consigna; o sea que es, en efecto, un «sicario». En este sentido, una garantía del debido proceso es la presunción de inocencia, aparte de que todos tenemos el derecho a la honra. Por ello, hasta que no se conozca la verdad judicial, a través de un proceso, lo veraz e imparcial en estos casos es referirnos a «persona acusada de homicidio», «persona armada» o «persona que produjo —o participó en— un enfrentamiento», pero no a «sicario», una expresión claramente estigmatizante. Ver también Derecho a la honra, Estigmatización social y Presunción de inocencia.

Persona aún no identificada.. ¿Por qué los periodistas insistimos en despersonalizar a las víctimas, sobre todo cuando ya no pueden hacer vale sus derechos? Incluso después de perder la vida poseemos ciertos derechos, como los poseen las personas cercanas que nos sobreviven; estamos hablando aquellos a la dignidad, a no recibir tratos inhumanos o degradantes, y a que se guarde de nosotros memoria. El problema es que los contradicen expresiones periodísticas calcadas del burocrático lenguaje policial y ministerial como «… uno de los muertos permanece en calidad de desconocido…» [Aristegui Noticias, sin fecha] y «Un hombre que permanece en calidad de desconocido se debate entre la vida y la muerte» [Enfoque Radio, Caribe FM, 106.7, sin fecha]. En estos casos la veracidad obligada en el periodismo nos exige presentar al público las noticias como lo que son: registros de sucesos en curso, por lo cual tiene sentido precisar que «la persona aún no ha sido identificada», lo que no significa que esta situación no cambie. Así contribuiremos a mantener la atención, recordando que es de interés público que sea plenamente identificada, además de que nos referimos a la persona víctima con respeto a su dignidad y su memoria. Si en vida dicha persona cometió un delito o fue denunciada a causa de uno tampoco justifica irrespetarla. Ver también Deshumanización, Despersonalización y Dignidad humana.

Persona decapitada.. Una manera eficaz de avanzar hacia la profesionalización y dignificación del lenguaje periodístico es ver a quienes protagonizan hechos violentos noticiables como personas de nuestra comunidad, con nuestros mismos derechos y expectativas. Así, difícilmente consideraremos siquiera escribir o decir algo como «Hallan a descabezado en Magdalena Contreras» [El Universal, agosto 1, 2013] o «Hallan segundo 'descabezado'» [Noroeste de Mazatlán, octubre 10, 2009]. Esta despersonalización de víctimas de decapitación contribuye a naturalizar socialmente una expresión brutal de violencia. Además, no es infrecuente que la discursiva mediática criminalice a dichas víctimas, asociándolas a delitos que explicarían y hasta justificarían su muerte atroz. Al dar noticias sobre este tipo de sucesos prefiere el verbo «decapitar» sobre «descabezar» y, por supuesto, si aludes a la condición de persona que tiene la víctima, mucho mejor. Ver también Criminalización y Despersonalización.

Persona detenida por robo [1].. La expresión «rata» para aludir a una persona detenida ―o judicializada― por el delito de robo es una de las que más indignas y refractarias al tiempo y la transformación profesional del periodismo, trasminándose de la vieja nota roja al lenguaje del infoentretenimiento. Aquí un encabezado: «Veracruz: Lo ejecutaron "X RATA", lo hallan en la Col. Hidalgo de Veracruz» [Notinfomex, abril 2, 2014], con su apología del asesinato, y este otro: «Detienen a 2 ‘ratas’ en Peñitas» [am, enero 2, 2014]; el siguiente, cacofónico: «Detienen a ratas en Carrillo» [Diario de Quintana Roo, noviembre 14, 2013]; uno más: «Cazan 'rata' de dos patas» [Diario Respuesta, junio 3, 2012]. O esta inadmisible denigración mediática [Metro, de Grupo Reforma, marzo 28, 2014]:

portada metro 280314

Es interesante el que en los cuatro casos los periodistas que escribieron las respectivas notas informativas no utilizaron dicha expresión; al referirse a las personas detenidas optaron por clichés impersonales o criminalizantes como «sujetos», «individuos», «presuntos delincuentes» «delincuentes», «responsables», «malandro» y hasta el lamentable «amantes de lo ajeno», pero no usaron el animalizante «ratas», el cual en efecto es preferido por editores. Estos alegan «falta de espacio», argumento falaz, pues «Detenido por robo», por ejemplo, ocupa menos espacios que «Cazan 'rata' de dos patas», lo mismo que «Detienen a dos en Peñitas» es más breve que «Detienen a 2 ‘ratas’ en Peñitas». Periodista, evita animalizar a las personas y ser sensacionalista; respeta la dignidad humana, excluye de tu lenguaje la palabra «rata» cuando informes sobre personas. [A propósito, el Diario Respuesta, cuyo intimidante eslogan reza «El que la busca… la encuentra», al final revela la identidad de la persona detenida aunque es menor de 18 años, lo que constituye una transgresión legal y ética.] Ver también Animalización de las personas, Cazar, Criminalización, Dignidad humana, L@ ponen tras las rejas, Persona, Persona detenida por robo [2], Persona imputada de delito y Sujeto.

Persona detenida por robo [2].. Veamos este sumario: «La Dirección Municipal de Seguridad Pública y la Secretaría de Seguridad Pública informaron sobre la detención de dos "amantes de lo ajeno" en la capital del estado» [El Siglo de Durango, enero 22, 2014], o el encabezado: «Capturan a amantes de lo ajeno» [El Siglo de Torreón, febrero 5, 2009]. Se trata de uno de los coloquialismos más socorridos en la industria de las noticias para informar sobre la detención, casi siempre en flagrancia, de personas acusadas por robo. Es habitual que tales contenidos noticiosos se ilustren con imágenes como la siguiente [Bien Informado, marzo 08, 2013], que en no pocas ocasiones muestran a personas con lesiones de diversa gravedad, las cuales podrían ser resultado del uso excesivo de la fuerza o de tortura policial ―sin que los periodistas o los medios lo hagamos notar al público:

foto detenidos estaxesta

El viejo y criminalizante cliché periodístico «amantes de lo ajeno» violenta el derecho de las personas a: 1) la presunción de inocencia, atribuyéndoles un delito por el que no han sido juzgadas, y 2) a la dignidad humana. Además, quebranta sus derechos a: 3) la protección de datos personales, cuando la institución policial o ministerial hacen pública información de esta naturaleza, entregándola a los periodistas; y 4) la propia imagen y 5) a no ser sometido a tratos inhumanos, crueles o degradantes, en aquellos casos en los que se les exhibe en imágenes como la anterior. Periodista, excluye del lenguaje profesional la expresión «amante de lo ajeno», prefiriendo «persona detenida por robo», además de precisar al público que dicha persona fue detenida o denunciada por un robo, lo que no necesariamente implica que sea culpable. Ver también Criminalización, Dignidad humana, Persona detenida por robo [1], Persona imputada de delito y Rata.

Persona imputada de delito.. Mencionar como el o la «presunta» a una persona detenida, denunciada o encauzada judicialmente en relación con una conducta del orden penal es una de las peores rémoras del lenguaje inquisitivo prevaleciente en el periodismo policial y judicial. Si bien sitúa los hechos en el terreno de lo probable, su carga connotativa tiende sobre la persona señalada una sombra de sospecha. Esto es así porque habitualmente los periodistas consideremos que alguien es culpable por el solo hecho de haber sido detenido@, imputad@ o encauzad@. A este cliché criminalizante «presunto» añadimos por hábito el sustantivo «responsable» o «culpable», y hasta delitos específicos: «Fincarán delitos a presuntos culpables» [El Sol de Toluca, octubre 13, 2013] o el «presunto asesino confeso» [Proceso, abril 28, 2013]. Ante la ley, un o una ciudadana solo puede ser inocente o culpable; de acuerdo con el principio de presunción de inocencia, todos somos inocentes mientras los jueces no determinen nuestra responsabilidad a través de un proceso legal y, en consecuencia, de una sentencia condenatoria ejecutoriada. En cada caso, infórmate sobre el estatus legal de la persona y precisa al público que se trata de una «persona imputada» por un delito determinado —o si, por el contrario, solo ha sido detenida—. Si escribes «Detienen a una persona imputada por el delito de acoso sexual», en lugar de «Detienen a presunto acosador sexual», evitarás criminalizar y respetarás la veracidad. Ver también Criminalización.

Persona menor de 18 años.. El discriminatorio paradigma tutelar de derechos consideraba a las personas en desarrollo físico, psicológico, emocional y psicosocial, es decir, a l@s niñ@s y l@s adolescentes, como individuos legalmente incapaces, sin derechos ni obligaciones ciudadanos. A partir de la Convención sobre los derechos del niño [ONU, 1989] ha ido estableciéndose el paradigma igualitario garantista que l@s concibe como sujetos de derechos y no ya como seres «menores». Esto incluye enfáticamente el ámbito de la justicia penal: si en la antigua visión a l@s adolescentes acusad@s de cometer un delito se les consideraba «infractor@s» «inimputables», hoy gozan de plenas garantías del debido proceso, en su condición tanto de personas víctimas como imputadas de delito —que en este último caso son denominadas «Adolescentes en conflicto con la ley penal» y encauzadas judicialmente a través de un sistema integral de justicia basado en normas específicas—. El paradigma, las leyes y las instituciones se han actualizado, pero el discurso de los medios noticiosos y los periodistas se antoja inamovible: «Menor es violada pero el MP desestima la denuncia “porque no opuso resistencia”» [Proceso, octubre 25, 2013] o «Emiten Alerta Amber en Edomex para localizar a menor» [Noticieros Televisa, octubre 11, 2013]. Actualiza tu lenguaje, refiérete a quienes conforman ese grupo social como «niñ@s y adolescentes» o «personas menores de 18 años», mientras que si se trata de aquell@s que son judicializad@s lo adecuado es que les llames «personas adolescentes en conflicto con la ley penal». ¿Son demasiadas palabras para el poco espacio disponible? Lo esencial es no discriminar. Ver también Adolescente en conflicto con la ley penal y Discriminación.

Persona peligrosa.. Ver Riesgo procesal.

Persona víctima.

Presunción de inocencia. Ver también Persona imputada y Riesgo procesal.

Presunt@.. Mejor di Persona imputada de delito.

«Prisión preventiva».. Mejor di Prisión previa al juicio.

Prisión previa al juicio.. «Dictan prisión preventiva a ex Edil de Amoltepec» [radioformula.com, enero 7, 2014] o «Dictan prisión preventiva a conductor de la ''monster truck''» [El Informador, octubre 10, 2013] son, no hay duda, expresiones periodísticas válidas a la luz de las normas internacionales, la Constitución mexicana y los códigos penales, pues estos denominan «prisión preventiva» a la medida cautelar privativa de libertad dictada por el juez a personas sometidas a un proceso penal. Sin embargo, este concepto es un resabio de la justicia inquisitiva: si toda persona detenida, acusada o judicializada tiene derecho a que se le presuma inocente, ¿cómo es que al recluirla en prisión antes de que concluya su juicio se «previene» que incurra «de nuevo» en una conducta delictiva, si no ha sido sentenciada ni, en consecuencia, encontrada culpable? Por otra parte, según los preceptos mencionados, la «prisión preventiva» debe aplicarse de manera excepcional, si el juez considera, en cada caso, que mantener libre a la persona judicializada podría poner en riesgo a la víctima, a la comunidad o la continuidad del proceso. En México y otros países donde prevalece la cultura inquisitiva de justicia estos requisitos son obviados por los jueces, quienes echan mano de la «prisión preventiva» de forma arbitraria y sistemática. Finalmente, conviene recordar que el ser puesto en prisión antes de que concluya su juicio no convierte a alguien en culpable. En resumen, lo preciso es hablar de «prisión sin juicio», «sin condena» o «previa al juicio»; así, cada vez los periodistas recordaremos al público que quien va a prisión antes de ser enjuiciado no es culpable, podría resultar inocente y quizá fue privado de libertad arbitrariamente. Ver también Le imponen «prisión preventiva», Medidas cautelares, Presunción de inocencia, Riesgo procesal y Servicios Previos al Juicio.

Prisión sin condena.. Ver Prisión previa al juicio.

Prisión sin juicio.. Ver Prisión previa al juicio.

Privación ilegal de la libertad.. Solemos usar en el lenguaje noticioso «levantar» y palabras derivadas para referirnos al delito de privar a una persona de la libertad ilegalmente: «Levantan a hombre, regresa herido» [El Norte, noviembre 11, 2013] o «Graban levantón» [am, octubre 18, 2013]. «Levantar» a alguien significaba, en ciertos contextos, «recogerlo», «pasar por él». En su acepción hoy generalizada mediáticamente, tal vez dicha expresión provenga del argot delincuencial o policial, que la acuñó para disimular la retención, secuestro o detención ilegal o arbitraria de personas. Al decir o escribir «levantad@», «levantón» o «levantar», reproducimos tal discurso encubridor, aparte de naturalizar en la comunidad un delito que produce gran daño y alarma sociales, y con frecuencia es seguido de secuestro, tortura, asesinato o desaparición. En lugar del cliché «levantar», al informar precisa que te refieres una «privación ilegal de la libertad» o que podría tratarse de un secuestro o una detención arbitraria —en este caso, cometida por un servidor público—. O puedes ser más breve: «Graban privación de la libertad».

Rata.. Mejor di Persona detenida por robo.

Readaptar.. Mejor di Reinsertar a la sociedad.

Redada policial.. Es común la simbiosis entre grupos sociales que mantienen interacción constante e intensa, aunque no necesariamente armónica. Por ejemplo, en una prisión las personas privadas de libertad y quienes las custodian comparten un conjunto de códigos. Esto también se evidencia particularmente entre personal policial o del ministerio público, y el gremio de los periodistas policiales y judiciales: solemos compartir una cierta discursividad cuyo trasfondo no se reduce a determinadas palabras o expresiones, sino a la coincidencia ideológica. De ese modo, un sistema de seguridad y justicia antidemocrático produce y se recrea en un discurso inquisitivo tanto entre actores institucionales de dicho sistema, como entre periodistas asignados a su cobertura noticiosa. Eh aquí un lugar común que viene al caso: «'Peinan' la zona rocosa de Olas Altas; hallan puntas y fileros» [El Debate, abril 05, 2014] o «Son 9 encuestadores levantados en Apatzingán; peinan la zona» [La Jornada, agosto 3, 2011]. Si a lo que se refieren los periodistas es a un operativo o redada policial, ¿por qué entonces no decirlo con precisión? «Peinar la zona» no solo es parte del argot policial, sino un eufemismo que no alerta al público sobre la actuación policial y los riesgos para los derechos humanos que esta podría tener. Decir «redada» u «operativo policial» es veraz, una cualidad indispensable del periodismo. Ver también Copar y Veracidad periodística.

Reinserción social.. Ver también Reinsertar a la sociedad.

Reinsertar a la sociedad.. Son comunes en la industria noticiosa expresiones como «Pide EU informe de readaptación del 'Ponchis'» [El Universal, julio 26, 2013] o «El eterno dilema de castigar o readaptar a los delincuentes» [La Unión de Morelos, agosto 17, 2012]. Esta visión periodística está anclada al añejo paradigma criminológico según el cual a una persona condenada judicialmente por un delito se le considerada «desadaptada» y privarla de la libertad buscaba: a) castigarla, como razonable venganza del Estado, y b) adaptarla de nuevo a la sociedad. Esto convertía al juez en alguien que, por mandato constitucional, al determinar la inocencia o culpabilidad de dicha persona emitía también, implícitamente, un cuasi diagnóstico psiquiátrico. Hoy la filosofía garantista propone que la sanción penal privativa de libertad persigue resocializar a la persona, para que se reinserte en su comunidad; de esta manera el Estado se enfoca no ya en castigar, sino en prevenir conflictos y delitos potenciales, y que las personas víctimas sean revictimizadas por quien las afectó ya. Si deseas actualizar tu lenguaje periodístico, lo mejor es hablar de «reinserción social» o «reincorporación a la sociedad»; así evitarás además estigmatizar a quienes fueron privados de libertad por decisión judicial. Ver también Estigmatización social y Reinserción social.

Reincorporar.. Ver Reinsertar.

Riesgo procesal.. Titulares como «Turnan ante Juez a peligroso asaltante» [Zócalo Saltillo, noviembre 10, 2013] o «Detienen a peligroso ladrón de la colonia Los Sauces» [El Sol de Nayarit, octubre 5, 2013] ilustran un cliché periodístico que, en general, parte no de diagnósticos o peritajes, sino de versiones sin sustento de policías o procuradurías. Si acaso pudiera determinarse la «peligrosidad» de alguien, ¿cómo podría hacerlo un policía o un ministerio público sin especialización y en el escaso tiempo de la detención, la denuncia o la acción penal? ¿Uno puede ser considerado «peligroso» solo porque otros lo dicen o por el tipo de delito que se le atribuye? Hablar de personas «peligrosas» es un etiquetamiento lombrosiano y una grotesca práctica institucional para incidir en la agenda noticiosa. Según el fundamento del modelo acusatorio de justicia penal, no es que las personas detenidas, imputadas o judicializadas por delito sean peligrosas, sino que constituyen un cierto «riesgo procesal» —bajo, medio o alto— que deben determinar los programas de evaluación de medidas cautelares. Al calificar a personas de «peligrosas» haces de vocero de funcionarios que desinforman y cometen abuso de autoridad. Espera la decisión del juez, al final de la audiencia de medida cautelar; así informarás con veracidad sobre el riesgo procesal que significa cada persona judicializada.  Ver también Etiquetamiento social, Lombrosiano, Medida cautelares, Presunción de inocencia y Prisión previa al juicio.

Servicios Previos al Juicio. Ver también Prisión previa al juicio y Medidas cautelares.

Sicario.. Ver mejor Persona acusada de homicidio.

Sitiar.. Ver también Copar.

Someter.. Originalmente se utiliza «asegurar» para referirse al acto del gobierno de incautar o enajenar objetos, bienes, dinero o cualquier otro tipo de propiedad, como garantía por incumplimiento de adeudos o al considerar que aquellos proceden de actividades ilegales. En el habla policial y del ministerio público este verbo fue utilizándose, además, para casos de personas sometidas o detenidas por la policía; así se trasminó al lenguaje periodístico. Y hoy el Diccionario de la RAE lo define, en su segunda acepción, como «Poner a alguien en condiciones que le imposibiliten la huida o la defensa». Sin embargo, el uso de «asegurar» cuando se alude al sometimiento o detención de una persona puede ser cosificante, sobre todo si se escribe «Aseguran a tres por robo con violencia» [UniradioInforma.com, octubre 17, s/a]. Es más recomendable «someter». El encabezado anterior, entonces, diría «Someten a tres por robo con violencia» o, mucho mejor, «Someten a tres personas por robo con violencia».

Sujeto.. Mejor di Persona.

V

Veracidad periodística.

Víctima. Ver Persona víctima.

Víctima mortal.. Más allá de su estatus legal, o sea, si se trata o no de alguien implicado en una conducta delictiva, toda persona que sufre la privación de la vida es una víctima. Por ello, al tipificar el delito de homicidio o asesinato las normas penales no distinguen entre quienes lo sufren, sino solo si fue cometido de mala fe o fortuitamente, así como atenuantes o agravantes en el proceder del que lo cometió. Al informar sobre personas que perdieron la vida recurrimos con frecuencia a clichés despersonalizantes como «el hoy occiso», atribuyéndoles además delitos por los que no habían sido juzgadas o un supuesto pasado delictivo, criminalizándolas. Decimos, por ejemplo, «Se investiga a los que tuvieron contacto con el ahora occiso» [La Jornada San Luis, octubre 4, 2013] o «El ahora occiso contaba con antecedentes penales por abuso de confianza y fraude» [Por Esto!, sin fecha]. Evita lugares comunes propios de ministerio público como «el hoy occiso», utilizando mejor «víctima mortal»; así, cada vez el público recordará la condición del ciudadano afectado. Ver también Criminalización, Despersonalización y Persona aún no identificada.

*Por respeto a los derechos de las personas, para los efectos del presente Glosario fueron difuminados todos los rostros aparecidos en las imágenes noticiosas incluidas.